Entradas

"Compromiso" y efecto mariposa

Imagen
En el centro de todo escritor que se considera activamente político hay un hombre que quiere ser centro. Desde la marginalidad social voluntaria, algunos escritores quieren ser centro también. Esto es tan simple como pensar que la literatura tiene una lentísima influencia en los acontecimientos humanos. La literatura, salvo la del discurso político, no precipita acontecimientos. El Palacio de Invierno no se tomó por poemas o novelas leídas el año anterior: quizá, sí, muchas palabras elegidas para poemas y narraciones a lo largo de muchos años, contribuyeron a modelar una lengua política que fue la que hablaron Lenin, Trotsky, Bujarin, Zinoviev y Kamenev. Pero no fue un poema escrito la semana anterior lo que decidió el asalto que simboliza el comienzo de la Revolución de Octubre. Ni un poema de Pushkin ni un poema de Maiacovski; mucho menos, un poema de Baldomero Fernández Moreno (a menos que se crea en el efecto mariposa, ese que se cita ya sin conocer la fuente: cuando una mariposa...

Poesía y alienación

Imagen
Desde hace un tiempo, algo que me parecía absurdo cuando era muy joven me parece más acertado: escribir poesía es una forma de la neurosis. Por lo menos, el tipo de poesía que me interesa. Yo escribo poesía para "atrapar" algo. No para reproducir de manera naturalista, aunque eso es también, a veces, un intento de atrapar. Sé, o creo saber, que las palabras pueden producir el mismo efecto que producen en mí las cosas. Se trata de una forma de imitación, de mímesis, que va más a la estructura que a la apariencia, si bien, como digo, sucede que la apariencia a veces da la idea de la estructura. Expresarme es entonces, para mí, lograr ese fenómeno o su efecto. No creo expresar algo propiamente mío en ningún poema porque lo "propiamente mío" no sé qué es, sino una participación para mí mismo desconocida en la estructura y movimiento de las cosas. Puede que esto comience a explicar el para qué y el por qué. Me refiero al sentirse parte del universo que nos ro...

Joaquín Giannuzzi: El peso terrestre

Imagen
La última edición de la obra de Joaquín Giannuzzi que conozco la hizo la Fundación BBVA en Sevilla, España, en 2009. La compiló Jorge Fondebrider en Buenos Aires. La anterior es de Emecé, de Buenos Aires, y llega hasta 2000, año de su edición. Esta última no tiene prólogo, pero incluye en la solapa de la contratapa dos breves fragmentos sobre Giannuzzi, escritos por Daniel Freidemberg y Santiago Kovadloff. Si se piensa que su primer libro, Nuestros días mortales , fue publicado en 1958 por la influyente editorial Sur, con un breve comentario de H.A. Murena, y que la más reciente compilación de sus trabajos se publicó fuera del país, una cierta intriga comienza a rodear la historia de este autor cuya línea de vida y escritura parece tan nítida, tan claramente trazada desde los primeros versos del primer poema del primero de sus libros: "Este breve racimo / de uvas rosadas pertenece / a otro reino. / Yace, sobre mi mesa, / en la fría integridad de su peso terrestre..." To...

El 45

Imagen
Cualquier hecho histórico, en sus formas materiales, podría ser tomado como símbolo o como el ícono de una época, o de su comienzo, o de su final. De modo arbitrario, pero a mi juicio significativo, tomo como símbolo del final de una larga época los hongos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, en 1945. Estoy persuadido que esas dos flores dantescas cierran un período de la humanidad al que necesariamente debemos fijar un comienzo en la caída de Troya, el exilio de Eneas y la fundación mitológica de Roma. No es poco, pero es imposible no ver en el bombardeo de esas dos ciudades japonesas un suceso jamás concebido por ningún sistema de creencias o de imaginación, en toda la historia humana. Los hongos atómicos dicen a la vez muchas cosas. Que la vida puede desaparecer en masa. Que la naturaleza íntima de la materia es divisible. Que acaso todo ha surgido de un punto de concentración y calentamiento. Que el desarrollo de los imperios sigue la misma lógica de la explosión atómica. Que la huma...

Viaje al gran mito del conocimiento

Imagen
Estoy bajo una columna de casi 30 metros de altura. No a sus pies, sino bajo tierra, exactamente debajo de esa mole, según asegura el policía egipcio que se ofreció a guiarnos en estos túneles, bajo una loma sobre la que se levantó el templo al dios Serapis. El punto en el que estoy es un complejo nudo cultural. Y de algunos enigmas. El principal de ellos es si este sótano en declive fue parte de la biblioteca de Alejandría. El policía asegura que sí. Y con sensatez señala el tamaño de los nichos en la pared. Es evidente que no estaban destinados a cuerpos o momias. Parecen demasiado pequeños para eso. Es probable que allí se hayan almacenado rollos de papiro o de pergamino. Es posible, entonces, que este sea el único vestigio del mayor proyecto intelectual de la Antigüedad. Veamos el tramado cultural que tiene este punto del planeta, cuya influencia se extiende hasta hoy. Pues este sitio es el núcleo apagado de un big bang en el que todavía nos movemos. La mole de granito que...

Brecht, dos momentos clave

Imagen
Hay unos momentos clave en la vida de Bertolt Brecht, poeta, dramaturgo y pensador errático, muerto el 14 de agosto de 1956, hace 50 años [2006]. Momentos críticos en el más amplio sentido de la palabra, y que ayudan a entender cuál fue la revolución de largo aliento que propició en las letras y en las artes de representación del siglo pasado, incluida la poesía. Brecht se propuso minar el arte aristotélico, del que aún dependemos, y el alcance de esa epopeya estética se puede medir hoy en el teatro y el rumbo general de las letras. El primero de aquellos momentos clave es el de su irrupción en el escenario cultural de Munich, en la época de los acontecimientos revolucionarios que condujeron a la llamada República de Weimar, el período entre el fin del reinado de Guillermo II y la fundación del Estado nazi. Esto es, entre 1918 y 1933. El segundo, es la consumación de su drama Galileo , en 1938, en el exilio. Brecht tiene 20 años cuando se relaciona con el ambiente teatral e int...

El Gran Provocador

Imagen
En la Costa Brava , cerca de la frontera con Francia, el cielo y las rocas forman un concierto en el que uno es el fondo constante y las otras el cambiante pespunte de una melodía a veces sombría, por momentos extravagante, de a ratos protectora, casi siempre crispada. Úteros, son, en ciertos parajes, esas calas en las que el Mediterráneo se hace tan oscuro que su azul vira al plomo.  Hace un tiempo, en el pueblo de pescadores de Cadaqués, este cronista descubrió lo que ya sabía: ese cielo indiferente a las rocas, a su congelado malestar o a su áspera paz, es el de Dalí.  Aquel surrealista que a los 26 años  había establecido su hogar en Portlligat, a 15 minutos de caminata de Cadaqués, no será recordado por cielos artificiosos, convencionalmente oníricos, sino por el cielo de la costa catalana; el cielo clásico, sin sombra ni amenaza; el cielo renacentista, simple, preescolar. El resto del cuadro, en gran parte de la obra de Dalí, serían esas rocas dislocadas, ...