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Desiertos y laberintos

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Flaubertiana El hirsuto /  escriba, misántropo/  ofuscado por sentencias/  que de perfectas amenazan/  con secarle el corazón,/  pesadillas de páginas sobre nada,/  estilo,/  descubre en su espejo/  las facciones de un buceador,/  cómo se hunde y asciende,/  obstinadamente,/  las manos siempre vacías,/  azulado el rostro;//  hermanos,/   en el sarcasmo del fracaso,/  la obsesión de que las causas/  malogradas son las únicas/ genuinas,//  ¡galeote y nadador,/  sirviéndose con la inhumana/  compulsión de que no haya /  entre los principios del placer/  sino el que se desliza de la incertidumbre,/  tentativa tras tentativa!,/  ¡el copioso placer de lo no fértil! Alberto Girri (Buenos Airess, 1919-1991), Monodias , Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1985 Después de 25 años continuados de democracia en la Argentina, las connotaciones de exilio y encierro siguen sie...

El esquive de la atemporalidad

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 La contemporaneità temporale del trasumanar non è l' organizzar?   Pier Paolo Pasolini * Toda época, y toda épica, debe tener un Zdanov. No lo necesitó el momento revolucionario, inevitablemente a-histórico, de la ex URSS. Lo necesitó la construcción ideológica que lo sucedió. Y aun después -expandida en el mundo de la izquierda la crítica política y cultural al Kremlin- continuó propagándose su delicada baba. En 1971 Pier Paolo Pasolini escribía: "Sartre, en lugar de Zdanov" *. La regimentación del arte formó parte de la artritis del marxismo soviético hasta la caída de Berlín Oriental. La "tendencia materialista", que acaba de fundarse en la crítica Argentina, padece ese mal, con muy escasa -a veces pasmosamente escasa- relaboración de lo restos discursivos de la Sociedad de Escritores Soviéticos. La tendencia materialista , de Violeta Kesselman, Ana Mazzoni y Damián Selci (Paradiso Ediciones, Buenos Aires, 2012), es, antes que una "antología crí...

Tuñón, un santo demoníaco

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¿Quién creen que era Raúl González Tuñón? ¿Era en realidad un santo laico, como lo recordamos muchos? ¿Era el primer poeta comunista de la Argentina? ¿Un lírico de los tugurios y el puerto? Tuñón nació hace 100 años (fue el 29 de marzo de 1905, al 600 de la calle Saavedra en el barrio de Balvanera, en Buenos Aires) y su propio mundo lo asaltó pronto. A los 21 años, en otro lugar de la ciudad y alguna noche, el poeta que acababa de nacer con El violín del diablo bajo el brazo recibía el chicotazo cálido y sarcástico de Roberto Arlt: "¡Tuñón, el poeta de las putas, de los ladrones y del puerto!" (" ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto. Decir yo he conocido es decir: algo ha muerto ", respondería, y descubriría, años después, pobre, ligero y resplandeciente, acodado en una mesa de un café del Barrio Latino). No faltaba mucho para que cualquier otro pudiera saludarlo, diciendo: "¡Tuñón, el que blindó la rosa!". En 1933 estaba en España, cuando estalló u...

El extraño caso de Jacobo Fijman

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El episodio Jacobo Fijman (Uriff, 1898-Buenos Aires, 1970) se basa, esencialmente, en Sherlock Holmes opuesto a Dostoievsky. En la obra de Fijman no hubo nunca densidad psicológica en desmedro de una lógica emocional; ésta, con el tiempo, encontró sus fundamentos en la patrística cristiana. El episodio Fijman, uno de los más ricos de la literatura argentina, fue oscurecido por el hecho de que permaneció 28 años en el hospital psiquiátrico de Buenos Aires, se lo sometió a electroshocks y, antes de eso, fue un irregular del periodismo y músico ambulante que vivió con menos de lo necesario. De este modo, hubo argumentos para considerarlo fuera del canon. Pero esa lectura anti canónica había ya construido un canon, el cual excluía a Enrique Banchs o Ricardo Molinari, cuyas escrituras estuvieron más cerca de la de Fijman que las de Oliverio Girondo –su compañero del grupo de Florida– o Alejandra Pizarnik, las grandes figuras del canon no canónico .  Aquel anti canon, construido m...

Las visiones chinas de Xul

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El I Ching, el antiguo libro de sabiduría chino –que es algo más que un oráculo– causó un impacto específico, ahora lo sabemos, en nuestro Xul Solar. La forma en que entró en sus sueños es bastante particular, pero nada delirante, al fin y al cabo. Esto se puede ver gracias a la edición de sus San Signos , unos cuadernos que escribió en una lengua de su invención, el neocriollo, pasados a máquina en cierto momento con vistas a la edición pero que vienen a la luz, traducidos al castellano corriente, recién ahora. El libro editado por El Hilo de Ariadna, que hace un tiempo reveló para nosotros El libro rojo de Carl Jung, se presenta dentro de un cartapacio atado con un tiento y su lomo tiene las costuras a la vista, en un remedo de aquellos “raros infolios de los sabios olvidados” mencionados por Edgar Poe en “El cuervo”. Sobre el lomo crudo se ven algunos de los dibujos del I Ching. Contiene preciosas reproducciones de los cuadernos originales y de pinturas de Xul relacionadas. ...

El dolor liberado

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En 1939, Bob Kane, quien había iniciado su carrera en una escuela de dibujo del Bronx, en Nueva York, trabajaba en la DC Comics. La editorial había lanzado, hacía unos meses, al personaje que se convertiría en el superhéroe por antonomasia: Superman. Kane recibió de su editor, Vincent Sullivan, el encargo de pensar en un nuevo superhéroe. Nos informan las reseñas de la vida de Kane que, desde el año anterior, los creadores de Superman (Jerry Siegel y Joe Shuster) estaban ganando 800 dólares semanales, siendo que el salario de un dibujante de fragua era de 35 a 40 dólares. Kane no podía perder esa oportunidad. Y comenzó a hacer bocetos. El relato que Kane haría del nacimiento de Batman indica que puso al asador toda la carne de la que disponía. Tal vez no era mucha, pero era suficiente y sustanciosa. Sus vivencias personales estaban ya en el camino de los héroes populares, así que no tenía inconvenientes en ese sentido. Era devoto de La marca del Zorro , la película de Douglas Fair...

Treinta años después

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Hace más de 30 años, el poeta Francisco Urondo publicó el ensayo titulado Veinte años de poesía argentina , aunque en realidad abarcaba cuatro décadas. Dos cosas recuerdo especialmente de ese trabajo no académico: la honestidad intelectual y el criterio histórico-político que lo guiaba. El hecho de que fuera poco más que un epítome de una época tan extensa, rica y agitada, no impedía que el libro fuese preciso, agudo y convincentemente descriptivo. No comparto ya la idea de Urondo acerca de la tensión básica que configuró ese período, entre los años 20 y los años 60; no suscribo la idea de un antagonismo entre poesía oficialista y antioficialista, vanguardias y tradición, e identificación de la vanguardia literaria con la vanguardia política antiimperialista. Todo esto merece una especial discusión. Lo que quiero destacar es que si algo debemos a los 60, es la aproximación histórico-social al fenómeno de la literatura; una aproximación de tal naturaleza podría parecer limitada y es,...