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Tuñón, la nostalgia del futuro

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  por Jorge Aulicino   [Prólogo para una edición futura de La calle del agujero en la media ]   Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974) puede considerarse el padre de todas las vanguardias en la Argentina, y su libro de 1930 , La calle del agujero en la media , la piedra angular tanto de su poesía como de gran parte de la que se escribió después. Piedra angular equivale a primera piedra, pero también a cimiento, sostén, modelo o matriz. La calle del agujero en la media es todo eso: estilo narrativo, fragmentarismo, coloquialismo, para decir el placer del cambio de suerte, del vivir al día, del equipaje ligero. Cosmopolitismo y política. Se dijo que este es su libro sobre París, sobre aquellos porteños que ya viajaban a la capital de Francia sin vaca en el barco, pero es más bien el libro sobre una experiencia del mundo, sobre el goce de ver lo que cambia junto a lo que perdura tras la ventanas y en los montepíos. Un libro celebratorio del siglo y de la pob...

La poesía de Pancho Muñoz

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  Pancho Muñoz tiene una percepción extraordinaria de las cosas que varían -que dicen lo que no dicen- en la vida ordinaria . Su amistad me deparó sentir que podía haber una extraña luz cordial en los infinitos desastres del microcosmos. Siempre, una posible vuelta de tuerca que los hace entrañables, un giro que convierte la melancolía y la pérdida compartidas en una forma de ser argentinos. La bruma que se disipa y nos empapa, lo que nos reconcilia con nosotros, seres perdidos en un naufragio feliz. Esto es lo primero que quiero decir. Es lo primero que se me ocurrió, porque quiero a Pancho profundamente. La poesía de Pancho Muñoz es igual. El tipo celebra pero es taimado. Sabe que no se puede celebrar ad infinitum porque nos haríamos tontos o hipócritas, o, lo que es peor, ególatras, imbéciles. Y anota en una libreta al sol su inventario de lo celebrado (" Escribo como quien hace una cuenta "). Anota: " Tenga cuidado con lo que come y también tenga cuidado con lo qu...

El genio de la fotografía

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  Un notable anacronismo encabeza la lista de acepciones para la palabra fotografía en el diccionario de la Real Aademia Española (RAE): "Arte de fijar y reproducir por medio de reacciones químicas, en superficies convenientemente preparadas, las imágenes recogidas en el fondo de una cámara oscura", consigna, cuando el mayor porcentaje de las fotografías, no quiero decir todas, se obtienen hoy (2015) por medios electrónicos, y no químicos. La definición de la RAE es sin embargo moderna, ya que la primera palabra, la que califica en esa descripción, es arte y no técnica . Sin embargo, la última acepción del diccionario dice: "Representación o descripción que por su exactitud se asemeja a la fotografía", con lo que retrocedemos lo que habíamos avanzado. Cierto es que esta inconsistencia de la RAE, o mejor dicho, esta inconsecuencia, refleja o testimonia lo que sucede en la sociedad contemporánea con la actividad de la fotografía: es un arte, pero sigue siendo, para la...

La cuestión de la piedad en el infierno de Dante Alighieri

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Este apunte fue originariamente escrito para una lectura comentada de la Divina Comedia en Twitter, en 2018 \ EL INFIERNO NO CREE EN LAGRIMAS Los adivinos, que quieren mirar hacia adelante (esto es, leer el futuro), aquí están obligados a mirar hacia atrás, y ése es el castigo que sufren en las Malebolge (malas bolsas) del Octavo Círculo. El contrapaso, figura semejante o bien opuesta al pecado, pero siempre simétrica, rige cada castigo del infierno, y en este caso está muy claramente definida. Dante se horroriza y apena al ver estas almas literalmente contrahechas, y Virgilio lo reprende esta vez bastante fuerte (" ¿eres de esos imbéciles? "), para pronunciar a continuación una frase algo críptica: " Qui vive la pietà quand'è ben morta" (Aquí vive la piedad cuando está bien muerta). Algunos comentaristas incluyen esta frase en la interrogación indicada al final del tercero (en italiano, sólo existe el signo de cierre en las frases interrogativas) y entonces in...

Laprida y Bonconte da Montefeltro

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  De chico, me impresionaban unos versos de Arturo Capdevila, los primeros de su “Romance del 9 de Julio”: Sube al estrado Laprida; / se quedan todos atento, / y como un viento de gloria / pasa hecho frío y silencio . Solía recitarlos en los actos escolares un chico de apellido Silva que ya tenía las dotes de buen recitador a la antigua; para ser un chico en la primaria, su voz era resonante, o eso me parecía. Las maestras lo adoraban. El poema electrizaba mi mente infantil. Imaginaba una casa antigua, las ventanas abiertas en pleno invierno, y ese viento de gloria hecho de frío y silencio. La gloria era, pues, fría, pétrea, inmortal. En esos versos intuía el cruce de los Andes, el vuelo del cóndor, las batallas con las manos cubiertas de sangre y de sabañones. El invierno era el lugar de la gloria, que venía apareada con la muerte. Si alguien escribió una épica de las batallas de la Independencia, ese fue Capdevila en cuatro versos. Muchos años más tarde leí el “Poema conjetural”,...

Una nota sobre "La víbora", de Nicanor Parra

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  26-08-2014 /  Eterna Cadencia Durante el próximo mes [septiembre de 2014], y para celebrar su cumpleaños número 100, cuatro escritores compartirán su poema favorito de Nicanor Parra. La primera entrega está a cargo del periodista, traductor y poeta Jorge Aulicino. Por  Jorge Aulicino . "La víbora" me inspiró siempre una simpatía mayor que otros poemas de Parra, quien nos inspiraba mucha simpatía a varios integrantes del taller Mario Jorge De Lellis en los setenta. Recuerdo este poema leído con énfasis por Jorge Asís en su departamento de dos ambientes del Once. Por algo que no puedo definir -y que probablemente, como casi todo en el mundo, sea un conjunto de cosas cuyo resultado es mayor a la suma de las partes-, el poema me parecía totalmente irrealista. Y me fascinaba. Irrealista, aclaro, como todo lo de Parra, que llega a este singular estado mediante el incremento de la realidad. El hecho es que aunque "La víbora" es en primera instancia un epíteto, una metáfo...

El mito de los gigantes perdidos

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  Los mitos de la literatura fantástica y de la ciencia fueron meras criaturas y artefactos librescos antes de ser mitos en el sentido moderno: personajes, aparatos, temas que, a fuerza de repetirse en el cine y las series de televisión terminan por convertirse en presencias constantes de la fantasía humana.   Sin perjuicio de que algunas figuras de la literatura fantástica hayan sido, primero, leyendas populares -el conde Drácula, por ejemplo, encarnó literariamente la leyenda del vampiro, que fue popular en los Cárpatos-, el camino ya clásico para convertirse en mito moderno pasa por los libros. Si una parte de la literatura fantástica tienen origen oral y popular, la ciencia-ficción es enteramente una creación de la literatura, que el cine explotó en todas sus posibilidades -y más-, hasta consagrar platillos voladores, viajes en el tiempo, experiencias extrañas de laboratorio en mitos populares del mundo moderno.   Ahora, con los dinosaurios no había pasado mucho. La ...