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El universo en Paraná

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En los años setenta me invitaron, a media voz, a viajar a Entre Ríos para "conocer a Juan L. Ortiz". Me hubiese parecido una grosería infamante aceptar. No había leído lo suficiente de Ortiz. No había leído "El Gualeguay" siquiera. Por aquella época, unos años antes de su muerte, sólo resonaban en mi cabeza unos versos que con el tiempo fueron varias veces citados y que ahora intento citar de memoria: " Recordad que la poesía, si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,/ es asimismo, y acaso sobre todo,/ la intemperie sin fin ..."   Debía todavía leer a Ortiz. Pude hacerlo a partir de 1976, el año del último golpe de Estado en la Argentina.  Aquel año, compré en una librería de la Avenida de Mayo los tres tomos de "En el aura del sauce", de la Biblioteca Constancio C. Vigil, que estoy mirando en este momento. Fueron publicados en 1970, pero no los encontré en una mesa de saldos: escrito con lápiz, en la primera página, consta el precio, 200 p...

El deleite de su estilo

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No fui a fijarme cuánto había de reescritura en esta segunda edición del En un puño oscuro , que fue publicado en 1998 y se reedita ahora corregido, según se informa debajo del título. Está claro que hay que tomarlo como un nuevo libro, un libro distinto. Y a la vez un libro permanente, puesto que un Schmidt de hoy corrige al Schmidt de ayer, aumenta, tacha, pero no modifica cuestiones que son las mismas en el Schmidt de siempre. Su lirismo reflexivo estructura este libro: su reflexión paradojal, sus contrastes y su poder de concreción de realidad y beatitud. La primera cuestión de las que hacen lo que suele llamarse una "voz" tiene que ver –en el caso de Schmidt– con seguir un símbolo, una metáfora o un acontecimiento de verdad, hasta disolverlo en su contrario y, con la nueva masa, trabajar una idea que se evapora y a la vez se queda. Quiero decir con esto que si escribe "luz" –y la escribe muchas veces– no da por sentado que la luz significa la parte buena de cua...

Arlt, el oscuro

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Como Gustav Doré lo hizo con la Divina Comedia , Eduardo Grossman ilustra a Arlt. Esto es, nos da una mirada sobre Arlt, pero lo hace, como Doré, citando al pie de sus ilustraciones palabras textuales. Sus fotos ilustran esos aspectos de la obra, no la vaguedad que llamamos "mundo" de un escritor. De esta manera, a ráfagas, imagina escenas vistas o soñadas por Arlt o por sus personajes sobre un fondo real. El mundo que reconstruye Grossman podría decirse que está fundado en visiones. Visiones al pie de la letra. Son de Buenos Aires, un Buenos Aires en decadencia. El mundo de Roberto Arlt no fue realista, sino más bien expresionista, pero fue un mundo cromático, poderosamente grotesco y en colores que podría decirse van del ocre al rojo, del negro al azul, del blanco al negro, sobre formas que tienden a perder sus contornos en escenarios en los que el negro final acecha en los rincones, pero sobre todo en la mugre de objetos y personas, de zaguanes y almas. Es cada vez más gri...

Biancamaria Frabotta: Los objetos del paisaje

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Comencé a traducir a Biancamaria Frabotta cuando leí su poema a la casa en la que vivió Gore Vidal, en la costa amalfitana. Me atrajo esa escena en la que se mezcla el recuerdo y el presente de una casa en la que se rastrean las señales de una vida. Cuando pude leer todos los poemas de Da mani mortali , un fundido de libros y poemas sueltos, como lo aclara la autora, volví a sentir su atractivo y vi que quizá no por nada en la nota final Frabotta dedica tantas líneas a «Il più gentile gesto dell’amicizia» (El gesto más gentil de la amistad) que es el dedicado a la casa de Vidal. La fascinación de esa casa me la trasmitió el poema, y mi fascinación fue, pues, por el poema y las figuras y objetos que se mueven en él. Habla de un lugar donde se tejieron dos vidas, confortables, nada pobres ni necesitadas, sino todo lo contrario. Y habla de la marca del tiempo, la vejez y la muerte en ese confort del escritor triunfante, de su morada y sus objetos sobre una de las costas marítimas más bell...

Olga Orozco: Contra la agonía de la luz

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Olga Orozco* pertenece a una raza de escritores vitales y sombríos, que creyeron encontrar en la herencia romántico-surrealista la posibilidad de unir lo disperso y aun lo antagónico de la experiencia individual y colectiva: el día y la tiniebla, el bien y el mal, el tiempo de los mitos y el presente. Con una solemnidad que no deja de quebrarse ante la "noche" sin fin, aunque para generar de inmediato una nueva ilusión verbal, Orozco ha construido —en casi cuarenta años-— una de las obras más sólidas en el panorama de la poesía argentina contemporánea. Su mensaje final acaso pueda resumirse en dos versos de alguien que parece uno de sus hermanos espirituales, el inglés Dylan Thomas: " No entres mansamente en esa noche quieta/Rabia, rabia contra la agonía de la luz ". Esto es, un símbolo más, definitivamente dramático. Olga Orozco, una mujer de ojos claros y voz ronca, dialogó con Clarín Cultura y Nación en su casa, un departamento céntrico, alejado de los ruidos de ...

La ética de una poesía compleja

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Deliberadamente, Alberto Girri abordó la poesía como un ejercicio de rigor intelectual. Su figura fue absolutamente desconcertante en el mundo literario en el que nació y en el que siguió a continuación. Girri comenzó a publicar en los años 40 su saga de más de 30 libros de poemas. Había en el ambiente un renovado amor por las formas tradicionales de la poesía española y un "pathos", un sentimiento, de elegía. Girri, aunque no ajeno a esa atmósfera, prefirió el verso libre y los poetas anglosajones. Fue uno de los primeros lectores y traductores de T.S. Eliot, de W. H. Auden, de Edgar Lee Masters, de Wallace Stevens, nombres todos, excepto el de Eliot, que tal vez hayan sonado más distantes que los chinos en aquel entonces. La generación de los 50 y 60 abominó -literalmente hablando- de la poesía elegíaca, melancólica y tradicionalista de los 40, pero tampoco mostró interés por ingleses y norteamericanos: volvió a mirar hacia París, luego hacia el tango.  Alberto Girri supo d...

Microensayos: Obras y autores

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Las siguientes son columnas publicadas en la revista Ñ del diario Clarín, de Buenos Aires, entre 2003 y 2012 bajo el título general "Palabras cruzadas". Se eligieron en este caso las que versan sobre autores y libros. / Aristóteles reciclado . Tal vez sea una buena manera de leer poesía pensar que todo poeta contiene tres libros básicos de Aristóteles: Política , Poética y Lógica . La Política aristotélica es la formulación de la ciudad perfecta, con un sistema y un número de habitantes limitado que hace posible el funcionamiento del sistema. La Poética indica las estructuras a las que inevitablemente se ciñen, como modelos míticos, los discursos artísticos. Ellas son lírica, épica y drama. La  Lógica pone límites al pensamiento, propone un mecanismo que opera por partes, que necesita estaciones, puntos de apoyo. Cualquier cadena de causas y efectos se reduce a dos eslabones, a dos premisas básicas. Será necesario definir nuestras premisas, las premisas de un poeta, sus p...