Ir al contenido principal

La máscara de la Muerte Roja



Periódico de Poesía N° 96, México, febrero 2017

Urbi et orbi sería el mejor modo de decir lo que la poesía suele ser. Y esto es su política, puesto que lo dicho por la Iglesia a la ciudad y al orbe es finalmente un mandala: es el orbe el lugar en donde el espíritu individual que habita la lírica y le da su carácter se encuentra consigo mismo.

Claro, esto es lo suficientemente amplio como para que se pueda traducir como "todo es política", que vale tanto como "todo es historia" o "todo es matemática": un escudo para deliciosamente hacer lo que a uno le plazca; y como defiendo hacer lo que a uno le plazca, no debería atacarlo. Lo que entiendo es que solo se puede ser claro en cuanto al grado de polis que ponemos en lo que nos place y que el "grado político" lo da la alusión directa a lo político que en el poema haya. No es pecado, con todo, buscar el grado cero de lo político, esto es, el punto donde no se encuentre rastro alguno de polis. ¿Se puede? ¿O entrará siempre la polis a la fiesta privada, como la máscara de la Muerte Roja en el cuento de Poe? Así como el Reino de los Cielos no está ni allá ni aquí, sino que está entre nosotros, ¿también el infierno? Se sabe que el mundo es el infierno y termina por entrar. Es lo más probable. Carl Jung decía que Nietzsche creyó que había matado a Dios, pero Dios terminó asaltándolo por la espalda. En otra forma. De igual modo el infierno terminará por regresar.

Supongamos que el mundo es simétrico. Si actuásemos al revés, es decir, si lo que quisiésemos fuera sellar a cal y canto la entrada de nuestro llamado yo lírico y, por el contrario, abrir las ventanas solo aquello a que la mayor parte de la gente llamaría político, ¿no correríamos el peligro de ver a nuestras espaldas en el espejo no a Troya en llamas sino a nosotros mismos? Esto es, el papel del cosmos que vuelve por sus fueros en el enorme mandala, ¿no lo cumpliría el propio yo?

Si pusiésemos en los extremos, mediante una apenas lícita operación mental, a Rilke y Whitman, ¿no es Whitman el que va a sí mismo a través de la multitud y Rilke el que va a la multitud a través de sí mismo? Lo declara Whitman sin más: "Y todo cuanto es mío también es tuyo" (trad. Borges) o "lo que yo diga ahora de mí lo digo de ti" (trad. León Felipe) (And what I assume you shall assume). El juego está a la vista: "you" es el partícipe necesario en el verso whitmaniano. Lo cual significa: no solo me canto y celebro para cantarte y celebrarte, sino que cuando te nombre, cuando nombre a soldados, capitanes, constructores de barcos, el útero materno, los derechos pisoteados, la multitud radiante como una pradera, indios o colonos, hablaré de mí mismo por fin, entraré a mi fantasma. Distinta, pero simétrica es la operación de Rilke en "Las elegías de Duino": el mundo está vacío y no hay intermediarios con el orbe, no hay urbe: "Nos queda quizás algún árbol en la loma, al cual mirar todos los días; nos queda la calle de ayer (...)  Oh, y la noche, y la noche, cuando el viento lleno de espacio cósmico nos roe la cara" (trad. José Joaquín Blanco). Fuera de esto, la muerte a todos nos entrelaza y destruye: la muerte "indescriptible" es en Rilke el absoluto que reemplaza la vida pimpante de la democracia yanqui.

He ahí la respuesta de la vieja Europa al credo estadounidense. Un continente que en verdad inventó la democracia pero que tenía encima aún el rechinar de cadenas en los pasillos, no podía menos que advertirle a Whitman: irás por ti mismo, o vendrás por ti. Y encontrarás el vacío, porque la realidad real, como los ángeles de Rilke y de Dante, no se puede mirar de frente. Aun si está dentro de ti.

En América del Sur, con ciudades medio destruidas pero que crecen entre sus propias ruinas como favelas que trepan los cerros o edificios de grandes vidrios que lanzan sus rejones de luz sobre el agua, la convivencia y mestizaje de los planos político y universal tal vez sea mayor, promiscua casi. Pero el juego se juega igual con tres cartas. Sometidos a la diástole y la sístole del sistema ―derroche y escasez―, de manera más radical que en el norte, los pasadizos suelen recorrerse con velocidad vertiginosa. Y los gritos, la música y el arrullo se mezclan a veces más de lo conveniente para el espíritu humano. Tal nuestra crisis.

© Jorge Aulicino


Periódico de Poesía es una publicación mensual editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, delegación Coyoacán, C.P. 04510, Ciudad de México, a través de la Dirección de Literatura.




Comentarios

  1. Excelente el cruce sin etiquetas ni estampitas

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares de este blog

Estilo y traducción en Cesare Pavese

Que la traducción no es inocente lo confirma la breve y concisa carrera literaria de Cesare Pavese, cuyo centenario está [2008] festejando Italia. Antes de obtener en 1936, a los 28 años, los poemas definitorios de Lavorare stanca (“Trabajar cansa”), se había especializado en literatura norteamericana: se graduó en la Universidad de Turín con una tesis sobre Walt Whitman y desde entonces ejerció la traducción de literatura moderna estadounidense, desde Herman Melville hasta James Cain (vale decir: desde Moby Dick a El cartero llama dos veces). Esa actividad fue paralela a la redacción de su principal libro de poesía y la definición de un estilo que era una ética.

Pavese tomó una considerable dosis de somníferos y se murió en el hotel Roma, de Turín, en 1950, en la cumbre de su éxito. Acababa de recibir el premio Strega, que era ya, a tres años de su creación, el Pulitzer italiano, o mucho más, políticamente. La guerra había terminado cinco años antes.

Los norteamericanos, de cuyo est…

La travesía de Dante y la travesía de un traductor

Apuntes para una charla en el Club de Traductores Literarios, Centro Cultural de España en Buenos Aires, 1° de marzo de 2010


Cuando Jorge Fondebrider me propuso hablar sobre las dificultades de traducir la Divina Comedia, de la que hasta ahora sólo tengo el primer borrador del Infierno, más bien pensé en una sola dificultad: la dificultad que representa el hecho de traducirla, el abordaje. Ahora bien, en tren de dividir esta gran dificultad en diversas dificultades, enumero: la primera dificultad es que se trata de un libro canónico; la segunda es que aún resuenan en mis oídos las repetidas risitas y frases ingeniosas acerca de la traducción de Mitre, un deporte de nuestros ilustrados. La de Mitre, nos guste o no, es nuestra traducción canónica. Y ha nacido y sobrevive rodeada de risitas sardónicas. De entrada diré que no me hace reír la traducción de Mitre. Vamos a ver más adelante por qué. Con esto, estoy hablando, por ahora, de la segunda dificultad para traducir la Divina Comedia: …

Los colores de una pasión

La pasión boquense es una leyenda viva. Esta leyenda recorrió un siglo [1905-2005] y no fue decayendo, sino que creció con los años. Boca Juniors es el club más popular del país y en dos sentidos: por el número de hinchas y porque representa a la gente “de abajo”. Lo que representa es justamente la pasión de la gente. Por eso la gente y Boca forman un círculo virtuoso: cuando celebra a Boca, esa gente se celebra a sí misma. Ahora bien, esta pasión de la gente por Boca, y de Boca por sí mismo, tiene emblemas, tienes colores, tiene un sede histórica (el marrón edificio de La Bombonera), tiene un barrio de casas de chapas pintadas y tiene héroes. Pero básicamente (eso es lo que yo creo) son los colores los que suscitan y representan la pasión de Boca. Arbitrariamente, pero no superficialmente, la pasión nace, a mi juicio, dos años después de la fundación del club. Lo que ocurrió entonces (dos años después de la fundación oficial) es para mí la fundación mitológica de Boca Juniors. La seg…